A veces,
-o demasiadas veces-
confundimos
amor con atraccion,
¡amistad con cariño, interes!
alguien nos escribe
dos palabras
cada tanto
o solo responde
a un mensaje,
luego de unos dias,
¡ y lo consideramos
amigo!.
Seguramente,
ese supuesto "amigo"
sabe muchisimo mas
acerca de nosotros,
de algun modo,
digamos que nos conoce
(un poco)
lo suficiente
como para opinar, incluso,
juzgar;
en tanto, nosotros
¿inocentes?
apenas tenemos referencias:
dos o tres cuestiones,
¡y nuestra mente
completa el resto!
no entiendo
por que
hablamos luego
de decepcion,
cuando nunca hubo
de parte de ese ser o de quien fuera,
indicios
que condujeran
a una mera idea
¿sentimental, afectuosa?
tal vez, tampoco de la nuestra,
¡asi creamos lo contrario!
¡y lo llamamos amigo!
¡y nos enojamos si no responde
como quisieramos!
No es un amigo.
Es una proyeccion nuestra,
¡quizas, hasta podria tratarse de un robot!
es la manera equivocada
de creer en que alguien esta alli
cuando nos sentimos solos,
incomprendidos, apartados.
No podemos culpar
a la tecnologia, a las redes,
nada de eso.
Nuestra imaginacion,
nuestro temor a la soledad,
al rechazo,
hizo o hace que transformemos a alguien,
incluso a un objeto (¡Wilson!)*
en nuestro apoyo,
en nuestro supuesto confidente,
que llene estos vacios del alma
que algunos o alguien
-sin obligacion de haberlo hecho-,
no lleno, no llenaron
o no como lo hubieramos querido.
El error consiste, creo,
en no haber hallado ¡ni buscado!
esa contencion, esa aceptacion,
¡en nosotros mismos!
* Para los que no la vieron, en la pelicula
"Naufrago", el personaje de Tom Hanks
convierte en amigo ¡ y confidente! a una
pelota. La llama "Wilson", como su marca.*
