A veces soy un simulacro
como ese frente mentiroso
de ese cobarde que se oculta detras
¿de los posibles ladrones?
¿ de si mismo?
supongo que cree estar a salvo,
entrando y saliendo de la fachada
de esa inexistente vivienda.
Ignora
que nunca se esta a salvo
de nada.
Por eso, decido por lo general
mostrarme asi, nada de disfraces:
si hay tristeza en mis ojos
no los ocultare detras de gafas oscuras;
y si siento alegria
que se note, por favor,
¡que se note!
si no es tan evidente,
caminare cantando esas, mis canciones
en voz alta
y sonreire a todos
por lo tanto que pude haber llorado;
pero volviendo al del frente engañoso
le digo:
¡derriba esa entrada ficticia!
¿te averguenza, acaso, el lujo
de tu verdadera casa?
¡derribala entonces!
y agregale muros,
columnas, lo minimo necesario
a esa puerta y ventana
de decorado teatral.
Tal vez, podes dejar tu cesped verde
- el que mantenias oculto-
y agregarle hamacas, juegos
por si existen o existiran niños
en tu casa humilde,
¡tu nueva casa!
¿la imaginas desprovista de...?
de vos depende:
la tristeza tapada con anteojos
o las canciones tuyas a viva voz.
