domingo, junio 21, 2026

Algo o mucho sobre mi papa.

 Un dia alguien te dice:

 no conoci a mi padre.


 Eso me lleva a pensar:

 

 mi papa no me abandono, claro,

 ¿pero lo "conoci" realmente?


 se mostraba fuerte, seguro.


 Solo un par de veces

 lo vi abatido, hasta diria, asustado.


 Recuerdo esa ocasion, 

 en que realizo una instalacion electrica


 en la casa de un amigo de mi abuelo.


 Cuando volvio -por cierto, no habia celulares-

 vimos sus brazos lastimados,

¡sus ojos claros lucian tan diferentes!


tristes, ¿desilusionados?

 

¡tan, tan exhausto!

 

 ¡Paso que habia estado a punto de morir

 electrocutado!


 Mi abuelo lo salvo,

 al retirar la escalera

 para que pudiera soltarse...


¡Dios!


 yo era tan joven

 que no comprendia bien

 lo que habia o pudo haber sucedido.


 Durante un tiempo,

 mi papa no fue el que habia sido


 -o el que yo creia que habia sido-.


 Tenia un empleo en una empresa

 y hacia, ademas, ese tipo de trabajos


 ¡o lo que fuera!


 para que el dinero

 alcanzara.


Transcurridos unos dias,

retomo estas actividades extras


pero jamas volvio

a esa casa donde estuvo a punto

de morir.


Muchos años despues

se retiro de la empresa 

en la que soporto tantas injusticias.


A cambio, recibio dinero

y con ello, compro un auto pequeño

pero 0 Km,


-jamas habia tenido un auto nuevo-;


 nunca olvidare esa tarde

 en que junto a mi mama


 fueron a buscarme

 a uno de mis trabajos


 y me llevaron un abrigo

 porque habia refrescado.


¡puedo recordar, aun, la felicidad

que senti en ese momento!


 creo que fue la unica

 o una de las pocas oportunidades


 en que subi 

 a ese auto;


 luego, junto a otro amigo

 de mi abuelo -quien para entonces,

 ya habia fallecido-,


instalaron un local

de venta de articulos de electricidad;


Pero mi papa

seguia trabajando en la trastienda

del negocio,


haciendo algunas reparaciones.


¡Se sentia inutil

detras de un mostrador!


Asi era el.


No fue un padre

de largas conversaciones,


un poco demandante,

muyyyyy celoso 

y por ello, controlador.


Pero esa era su manera de querer.


Nunca nos falto nada

y si no alcanzaba con sus ingresos


se las arreglaba, como podia,

para que estudiaramos en buenos colegios,


participaramos de nuestros respectivos 

viajes de egresados,


compraramos, dentro de sus posibilidades, 

lo que fuera...y mucho mas.


Peleabamos.


Bastante.


Hoy lo entiendo.


(Treinta y tres años

despues de su muerte):


eramos,


somos


muy parecidos.


Y si me esforce como lo hice,

en cada uno de mis empeños,


se lo debo a el.


A su ejemplo,


A su amor.



 


 



 



Cristina Del Gaudio

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