El paisaje
es el mismo.
¿Es el mismo?
es la mirada
la que depende el animo,
lo percibe
de un modo
u otro.
A veces, advierto
que uno esta tan atrapado,
enceguecido,
cegado por las lagrimas,
las que ciertos recuerdos
reenvian
desde instantes atroces.
Claro, el paisaje
pasa desapercibido
difuso,
inexistente.
Si a nuestro paisaje
lo ignoramos, lo negamos
lo ocultamos,
¡nos lo ocultamos!
no importara
el azul o gris del cielo,
el verde, amarillo, el color que sea
en los arboles;
¡porque no estaremos mirando!
ni al paisaje exterior,
ni al que pugna
¡por revivir!
en tanto, combate
con fantasmas,
¡solo se trata de fantasmas!
esa supuestamente
insalvable paralisis
sofocando
a nuestra luz.
