Un dia alguien te dice:
no conoci a mi padre.
Eso me lleva a pensar:
mi papa no me abandono, claro,
¿pero lo "conoci" realmente?
se mostraba fuerte, seguro.
Solo un par de veces
lo vi abatido, hasta diria, asustado.
Recuerdo esa ocasion,
en que realizo una instalacion electrica
en la casa de un amigo de mi abuelo.
Cuando volvio -por cierto, no habia celulares-
vimos sus brazos lastimados,
¡sus ojos claros lucian tan diferentes!
tristes, ¿desilusionados?
¡tan, tan exhausto!
¡Paso que habia estado a punto de morir
electrocutado!
Mi abuelo lo salvo,
al retirar la escalera
para que pudiera soltarse...
¡Dios!
yo era tan joven
que no comprendia bien
lo que habia o pudo haber sucedido.
Durante un tiempo,
mi papa no fue el que habia sido
-o el que yo creia que habia sido-.
Tenia un empleo en una empresa
y hacia, ademas, ese tipo de trabajos
¡o lo que fuera!
para que el dinero
alcanzara.
Transcurridos unos dias,
retomo estas actividades extras
pero jamas volvio
a esa casa donde estuvo a punto
de morir.
Muchos años despues
se retiro de la empresa
en la que soporto tantas injusticias.
A cambio, recibio dinero
y con ello, compro un auto pequeño
pero 0 Km,
-jamas habia tenido un auto nuevo-;
nunca olvidare esa tarde
en que junto a mi mama
fueron a buscarme
a uno de mis trabajos
y me llevaron un abrigo
porque habia refrescado.
¡puedo recordar, aun, la felicidad
que senti en ese momento!
creo que fue la unica
o una de las pocas oportunidades
en que subi
a ese auto;
luego, junto a otro amigo
de mi abuelo -quien para entonces,
ya habia fallecido-,
instalaron un local
de venta de articulos de electricidad;
Pero mi papa
seguia trabajando en la trastienda
del negocio,
haciendo algunas reparaciones.
¡Se sentia inutil
detras de un mostrador!
Asi era el.
No fue un padre
de largas conversaciones,
un poco demandante,
muyyyyy celoso
y por ello, controlador.
Pero esa era su manera de querer.
Nunca nos falto nada
y si no alcanzaba con sus ingresos
se las arreglaba, como podia,
para que estudiaramos en buenos colegios,
participaramos de nuestros respectivos
viajes de egresados,
compraramos, dentro de sus posibilidades,
lo que fuera...y mucho mas.
Peleabamos.
Bastante.
Hoy lo entiendo.
(Treinta y tres años
despues de su muerte):
eramos,
somos
muy parecidos.
Y si me esforce como lo hice,
en cada uno de mis empeños,
se lo debo a el.
A su ejemplo,
A su amor.
