martes, octubre 13, 2026

El "nuevo" Hans Spatle(cuento)

 Ardia el sol en ese mediodia primaveral de ese   tiempo, en que habia tiempo para detenerse en

 esas cuestiones que tambien involucraban

 los sonidos que emitian los distintos pajaros,

 los movimientos sinuosos de los impecables  cisnes, en ese maravilloso lago azul. 

Hans Spatle se sentia extraño, acostumbrado a organizar, a dar ordenes a sus empleados...a que le temieran...

Alli nada, nadie dominaba, ni exigia, ni controlaba. 

Algunos sauces lloraban sus penas en las aguas.

Hans Spatle hacia lo propio en la ribera.

Se estaba dando cuenta de algo que un rato atras le hubiera parecido inimaginable: estaba cansado, harto, hartisimo de su vida, de su ¿vocacion? nunca pero nunca habia elegido

ser el ceo o gerente o como se lo llamara, de una empresa...en que se fabricaba cemento, se vendia arena, cal e insumos de ese tipo.

No se trataba del cemento. Se trataba de un recuerdo que hacia un tiempo lo obsesionaba: cuando era niño, soñaba o se veia a si mismo como maestro de escuela o profesor...en especial de asignaturas vinculadas al arte, en sus distintas versiones.

Ese insistente recuerdo no solo lo confundia, lo hacia dudar de su permanencia en la empresa

que habia heredado de su padre.

Y llego ese otro dia, en que regreso al lugar. Y con los pantalones importados arremangados, descalzo, acaricio, apenas, las aguas, se acerco a esos impecables cisnes y patos que, por un momento, salieron del agua en busca de algun alimento que la gente les llevaba. Y descubrio que no le temian, siguieron a su lado por largo tiempo y segun su naturaleza, regresaron, alineados, a su ambito. 

¡Disfrutaba tanto de ese majestuoso desfile en silencio! mientras la brisa fresca, renovadora, lo envolvia mental y fisicamente.

Hans Spatle se dio cuenta de que hacia años que no se sentia tan feliz. Y se pregunto, de inmediato, si en algun periodo de su existencia, fuera de sus sueños, habia experimentado ese sentir...

 Estaba anocheciendo y Hans Spatle seguia alli,   junto al lago.

 Su celular explotaba de llamados y mensajes.

 Ni siquiera lo oia. No le importaba. 

 Tampoco se preguntaba que seria de su vida,   que haria, que decision tomaria.

  Solo tenia una unica certeza: ya no era ni seria    el mismo. De un modo u otro haria caso a sus      sueños.

  -Sin dudas, apuntaban a sus verdaderos

  anhelos-.         

  Hans Spatle sonrio hasta que comenzo a reir a    carcajadas. 

  Y corrio, corrio por el sendero que bordeaba 

 el lago, hasta sentirse muy agotado. Arrojo su     celular en un cesto cercano.


 Habia renacido. ¡al fin!

  






 

 

Cristina Del Gaudio

Seguidores