Tu amor,
su recuerdo,
su extinción
inexorable,
hacen que ruede de aquí
para allá
mi agitado corazón:
tantas veces creí,
aposté, intenté
en pos de que todo volviera a ser
no digo igual,
casi como antes;
pero ya esperé demasiado.
Supongo que definitivamente,
hoy no me aceptarías.
¿Por que no lo pensé
cuando actué de ese modo,
cuando hice lo que hice,
cuando no hice lo que debí hacer?
para que todo aquello,
lo que nos daba vida,
lo que nos convertía en irrepetibles,
se sostuviera,
¡se elevara!
pasó que confié en que de una forma u otra,
siempre habría una nueva posibilidad,
¡pese
a haber acabado como acabó!
ignoro por qué siempre persistió en mi
la ilusoria idea de un nuevo abrazo,
una nueva fusión,
interminable,
el regreso eterno
de aquello que nos daba vida,
de aquello que nos convertía en únicos.
