Cuando bastaba
mi presencia;
cuando competían
por una palabra, un gesto,
-aunque jamás me jacté de ello-;
¡cuando no me sentía obligada
a explicar!
cuando no tenía
que hacer nada para disimular los años...
¡los que pasan tan rápido!
hay tantos con quienes compartimos tanto
y de pronto,
desaparecieron, desaparecen;
cuesta demasiado
pensarnos a partir de la supuesta
"experiencia",
cuando daríamos todo
por nuestra inexperiencia,
¡por nuestra encantadora, joven
inexperiencia!
claro que la poesía
en muchos casos,
reconecta con las ilusiones,
al sumergirnos en las renovadoras aguas
de la fantasía,;
entonces
vuelve a conmovernos la ancestral
enredadera florida,
¡los maravillosos arboles,
en todos sus estadios!
nuestro rostro arde a pleno
con esos renovadores rayos primaverales,
retorna la sonrisa,
la nuestra,
la que jamás perdimos;
volvemos a transmitir
esa felicidad genuina
solo por el hecho
de respirar,
ver, admirar...
solo por el hecho,
el maravilloso milagro
de sabernos
como antes,
como siempre,
únicos.
