Otro verano.
¡Cómo va esfumándose
aquel sentimiento
que era o es
el móvil,
el tan secreto móvil,
el propósito,
casi sin que lo note,
el paraíso impensable
que me sostenía,
¿me sostiene?
cuando ya no podía,
¡no puedo!
llorar!
otro verano
extrañándote...¿menos, más?
pasan y pasan
corifeos de pájaros
que el invierno no reconoce;
crecen flores
quizás, pertenecientes a una antigua primavera,
en un mundo
sin estaciones;
en fin, no se si puedo
con un año más,
me pesa
en los hombros,
en el cuerpo,
en el alma;
siento que me alejo
cada día más de aquella historia,
de su micromínima posible
repetición
¿Quién, qué, cómo, de qué forma,
en cual efímera estación,
día, hora, circunstancia,
sería posible, ¿lo sería?
vernos, aproximarnos
de lejos, al menos, de lejos?
tu saludo desde la distancia,
tu mano, tu piel, tu olor,
tu risa,
tu mirada,
como un eco,
desde un horizonte absolutamente inalcanzable,
tan solo para recordarme
que todavía,
siquiera, por estos simples devaneos
de mi loca imaginación,
la vida
vale la pena.
