No se trata de alguien específico.
Si hay amor,
lo involucra todo:
el vuelo perfecto
de esas aves,
el murmullo
del viento,
los rayos, aun débiles,
de este sol de finales del invierno,
las escasas flores
que comienzan a asomarse
¡y serán grandiosas!
el amigo que envía un buen deseo,
lee tu escrito, te levanta el ánimo;
el amor
al quehacer personal,
a la llegada a alguien,
a varios;
a su aprobación,
a su desaprobación;
el amor a quien fui,
a quienes amé, hace tiempo,
a quien soy,
a quienes amo hoy.
El amor
a estar vivo,
a estar aquí
creando más y hablando menos;
¡el amor
a uno mismo, tal cual se es,
tal cual se piensa!
el amor perdido,
el amor recobrado,
¡el amor difícil, complicado!
realmente,
creo que coincidirán
en que este poderoso móvil
de existencia
se aloja
en todas partes,
en todas las situaciones;
también en los secretos,
en las revelaciones,
en cada movimiento, acción
cotidiana o no;
¡en los sueños!
en cada idea,
lugar, horario,
en una posibilidad,
en una imposibilidad,
en nuestra sonrisa,
en nuestras lágrimas
frente al espejo.
