martes, septiembre 09, 2025

El amor a quien fui, a quien soy

 No se trata de alguien específico.


 Si hay amor,

 lo involucra todo:


 el vuelo perfecto

 de esas aves,


 el murmullo

 del viento,


 los rayos, aun débiles,

 de este sol de finales del invierno,


las escasas flores

que comienzan a asomarse


¡y serán grandiosas!


el amigo que envía un buen deseo,

lee tu escrito, te levanta el ánimo;


el amor


al quehacer personal,


a la llegada a alguien,

a varios;


a su aprobación,

a su desaprobación;


el amor a quien fui,

a quienes amé, hace tiempo,


a quien soy,

a quienes amo hoy.


El amor

a estar vivo,


a estar aquí

creando más y hablando menos;


¡el amor

a uno mismo, tal cual se es,

tal cual se piensa!


el amor perdido,

el amor recobrado,


¡el amor difícil, complicado!


realmente,


creo que coincidirán


en que este poderoso móvil

de existencia


se aloja


en todas partes,

en todas las situaciones;


también en los secretos,

en las revelaciones,


en cada movimiento, acción

cotidiana o no;


¡en los sueños!


en cada idea,

lugar, horario,


en una posibilidad,

en una imposibilidad,


en nuestra sonrisa,

en nuestras lágrimas


frente al espejo.






Ese increíble saborearlo todo

 ¿Desapareció


 lo que admiraba de vos?:


 ese incondicional

 enamoramiento de la vida,


 tu felicidad ante las pequeñas cosas,

 -las verdaderas-;


 con vos había aprendido

 o re-aprendido


 esas cuestiones;


no hacen falta muchas cosas:

logros, objetos, reconocimientos,

títulos, posesiones,


nada,

nada de eso.


Un café

puede transformar tu día,


una conversación

que suma,


una idea,

un posible poema,


un poema que se concreta,

así se corrija miles de veces,


¡que se lea!


mucho mejor si alguien o varios

se detuvieron, se detienen en él


¡y si surgió de tu imaginación,

de los delirios de tu mente,


de las pasiones, emociones

que habitan 

en tu espíritu,


de tus sueños,

de tus insomnios!;


una caminata

puede ser una fiesta


de encuentros,

de descubrimientos,


¡de oxígeno!


¡con ese tremendo sol ardiendo

en la cara!


anunciando

bellos días, menos fríos,


más ardientes;


en fin,


algo estaba en mí

de todo eso y desde hacía tiempo


pero vos lo reforzaste,


¡eras mi modelo de manera de ver, de pensar,

de actuar!


tu risa, tu goce,

tu saborearlo todo,


me resultaban increíbles


hasta que entendí.


¡Gracias!


así hoy seas diferente,

-no lo sé-.


Ojalá que no.





lunes, septiembre 08, 2025

Lo que nos convertía en irrepetibles

 Tu amor,


 su recuerdo,


 su extinción

 inexorable,


 hacen que ruede de aquí

 para allá

 mi agitado corazón:


 tantas veces creí,

 aposté, intenté


 en pos de que todo volviera a ser

 no digo igual,


 casi como antes;


 pero ya esperé demasiado.


 Supongo que definitivamente,


 hoy no me aceptarías.


 ¿Por que no lo pensé

 cuando actué de ese modo,


 cuando hice lo que hice,


 cuando no hice lo que debí hacer?


 para que todo aquello,


lo que nos daba vida,

 lo que nos convertía en irrepetibles,

 

se sostuviera,


¡se elevara!


pasó que confié en que de una forma u otra,

siempre habría una nueva posibilidad,


¡pese

a haber acabado como acabó!


ignoro por qué siempre persistió en mi

la ilusoria idea de un nuevo abrazo,


una nueva fusión,


interminable,


el regreso eterno

de aquello que nos daba vida,


de aquello que nos convertía en únicos.

Cristina Del Gaudio

Seguidores