¿Desapareció
lo que admiraba de vos?:
ese incondicional
enamoramiento de la vida,
tu felicidad ante las pequeñas cosas,
-las verdaderas-;
con vos había aprendido
o re-aprendido
esas cuestiones;
no hacen falta muchas cosas:
logros, objetos, reconocimientos,
títulos, posesiones,
nada,
nada de eso.
Un café
puede transformar tu día,
una conversación
que suma,
una idea,
un posible poema,
un poema que se concreta,
así se corrija miles de veces,
¡que se lea!
mucho mejor si alguien o varios
se detuvieron, se detienen en él
¡y si surgió de tu imaginación,
de los delirios de tu mente,
de las pasiones, emociones
que habitan
en tu espíritu,
de tus sueños,
de tus insomnios!;
una caminata
puede ser una fiesta
de encuentros,
de descubrimientos,
¡de oxígeno!
¡con ese tremendo sol ardiendo
en la cara!
anunciando
bellos días, menos fríos,
más ardientes;
en fin,
algo estaba en mí
de todo eso y desde hacía tiempo
pero vos lo reforzaste,
¡eras mi modelo de manera de ver, de pensar,
de actuar!
tu risa, tu goce,
tu saborearlo todo,
me resultaban increíbles
hasta que entendí.
¡Gracias!
así hoy seas diferente,
-no lo sé-.
Ojalá que no.

No hay comentarios:
Publicar un comentario