viernes, noviembre 07, 2025

Aquella tiara violácea

 No puedo evitar

 detenerme.


 Quizás, algún curioso

 me esté observando;


 tal vez, le asombre 

 mi actitud;


 insisto e insisto en buscarla:


 de algún modo,

 me pertenecía,


les pertenecía


a quienes repararon en ella,

siquiera por un momento;


entretanto, yo aguardaba 

año tras año


su inspiradora tiara de flores

color violeta;


el verde brillante

que le brindaba el verano,


también, su despojo

otoñal;


pero hoy...

nada.


Duele verla en ese estado,

convertida, apenas, en algunas ramas resecas,


tan solas,

tan vacías


como mi espíritu,


al haberla perdido;


duele la interrupción

de su magia;


¡esa corona primaveral

no pudo esta vez

resurgir!


observo detrás,

unos metros más lejos,


algunas flores violáceas,

¿las mismas, similares?


me ilusiona imaginar


que su esplendor

en lugar de extinguirse,


haya mudado

de sitio;


aun así, sigo esperándola,

cual enamorada;


no me produce el mismo efecto

ese puñado de flores 


similares,


¡mas de ningún modo 

las mismas!



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Cristina Del Gaudio

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