Ahora...
¿por qué lo menciono?
¿habrá un lugar secreto
o no tan secreto
donde anidan
mis más absurdas e imposibilísimas
esperanzas?
algo así.
Digo que no te espero,
aunque creo que sí te espero.
Supongo que pasaré el resto de mi vida
esperándote, así sepa conscientemente
¡muy conscientemente!
de la inutilidad
de esa estúpida ilusión.
Todo acabó tan tan ¡tan horrible!
que nada justificaría los hechos
o los desechos
de un amor que ya no era amor
pero era algo, algo era, sí;
ahora, desde hace rato...nada.
Siento tanta tristeza
al añorar lo definitivamente perdido
¡y en gran parte, por mi culpa!
así es que deambulo
entre mi vida, digamos, "real"
y en una especie de vida "paralela":
vida en la que estamos juntos,
reímos, nos besamos, planeamos,
¿la de antes, la de un antes muy anterior?
y...sí.
No sé por qué destruí
-o intenté destruir-
a quien más amaba.
Después de tanto preguntármelo,
todavía no me lo puedo responder.
No soy, en absoluto, la que era entonces;
te aseguro
que hoy no haría nada pero nada similar.
El tiempo, tu desaparición absoluta,
el buscarte aquí y allá,
enredada entre las redes,
¡cero datos!
perdida, desolada,
¡sola!
¿culpa?
tal vez, un poco,
-menos que años atrás-.
No creo en otras vidas.
Por lo tanto,
aunque me perfore el estómago
siquiera escribirlo,
¡siquiera pensarlo!
tu regreso
no se concretará.
Nuestro reencuentro:
menos aún.
Definitivamente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario