Sin caretas,
sin excusas,
¡ sin prejuicios!
Vos, yo,
diferentes entornos,
edades, profesiones,
diferentes proyectos,
visiones, ideas...
¡A la basura
todo eso!
Se imponen
las ganas,
¡esas miradas!
esos "hola, ¿cómo estás?"
así sea a la distancia.
No hay tiempo,
se nos escapan los días, las horas,
los instantes...
No es este, ahora, ni quizás desde hace rato,
el reino del amor...
Se lo descarta,
se lo canjea por valores o disvalores,
se descree de su existencia,
se lo confunde con símiles,
¡se lo pisotea!
entonces, quien lo siente,
-correspondido o no-,
se asusta, lo evita,
reprime sus anhelos,
en un fugaz intento
de plegarse a las banalidades,
¡a la inmunda mediocridad!
que jamás, ¡jamás!
estará a la altura de tan estrepitoso
estallido.

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