Es muy fácil
decirle a alguien:
eso que hiciste
estuvo mal,
eso que estás haciendo
no está bien;
eso, eso y aquello
¡censurado!
por alguien que no vivió
ni por un segundo,
similares circunstancias;
por alguien
que no supo de esos amores
que te dejan la sangre revuelta,
el corazón aniquilado,
la cabeza hecha añicos;
los que se creen
"dueños de la verdad"
y jamás vivieron
EN la verdad
de sus sentimientos,
de sus impulsos,
de sus instintos;
solo hay que decirles:
no estuviste en mi situación
ni en una situación similar, (en muchos casos);
reaccioné así,
no hui a tiempo, quizás,
te lo concedo,
hoy probablemente,
no actuaría de tal o cual forma;
pasó.
Aunque queden resabios,
aunque atormenten todavía ciertos reproches,
aunque se extrañe,
aunque se crea que se extraña;
aunque llueva (excusa)
e invite
a torturarse
¡de nuevo!
con la misma historia.

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