Regresó
¿para quedarse?
no importa.
Sí el renacer
de su esplendor;
-saben que yo
nunca deje de esperarla-;
¡sufrí mucho
con la que supuse su extinción definitiva!
pero allí está,
hace unos días
y desde las vías
le grité: ¡regresaste!
-aunque no estoy segura
si lo escuchó-
¡no pretendo
que esté atenta
a mis desbordes,
a mis penas, a mis alegrías!;
lo importante es que resurgió,
ofreciendo, desinteresadamente,
sus ofrendas color violeta.
¡Mi querida enredadeŕa
y su collar de campanitas!
su impactante collar:
¡hoy aun mas!
¡pues luce tan brillante
con esas perlas transparentes!

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