Que me ignorabas,
que me evitabas,
que ni siquiera
advertias mi presencia;
asi o similares
fueron mis sueños
¡o pesadillas!
durante años.
Proyectaba en el ambito onirico
tu aun inexplicable abandono
de un dia para el otro,
sin explicaciones, llamados,
nada.
Y esa nada
convivio con mi inutil todo
durante largo tiempo.
Hasta que la sombra
del que fuiste
se cruzo con la mia:
Un cafe en uno de esos tipicos
bares porteños,
alguna que otra palabra,
en absoluto, referida a su antigua ya
"huida";
ya no quedaba ni una sola ceniza
de aquel fuego que parecio, en el pasado,
inextinguible.
De pronto, una tormenta feroz
sometia a los transeuntes,
olvidados de paraguas,
impermeables y demas
a cubrirse del viento y de la lluvia
en algun momentaneo refugio.
Yo era una de esos,
lo sigo siendo:
los que nunca llevan paraguas.
Me levante de la silla
y le dije adios, casi sin mirarlo.
Enseguida, el dejo el dinero en la mesa
antes de caminar hacia mi rapidamente.
Ofrecio llevarme en su auto
pero a pesar de que la lluvia aumentaba
su intensidad,
me negue.
Entonces, de pronto,
me tomo del brazo y me atrajo
hacia el.
Y me beso, apenas, en los labios.
Luego me dijo que me cuidara
o algo asi;
me limite a sonreir
¿nostalgia, desinteres?
no se.
Lo cierto es que me aleje
rapidamente,
sin girar hacia atras
ni una sola vez.

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